Una de las experiencias más bonitas es el trato con el público de tu obra in situ y viviendo en Málaga al lado del mar es inevitable no querer disfrutar de exponer en el puerto al lado de la Farola. Un sitio emblemático de Málaga.

Exponer en el puerto es meterte en una dinámica diferente de trato al público. También fue interesante ver cómo fui lanzándome a ofrecer mis productos y no solo mirar a ver si compraban. Creo que estimular la venta forma parte del espíritu de «boulevard». Y me gusta. Hay de todo, como en botica, pero en lineas generales la gente es maja.

Como normalmente todo el trabajo se hace desde el estudio, poder ver como la gente reaccionaba a lo que veía ha sido todo un estímulo muy positivo.

Esta flamenca forma parte de una serie de cuadros que tratan de poner la figura del toro con toda su belleza pero sin la violencia que le rodea. ¿Por qué un animal tan noble no podría bailar a ritmo de guitarra española y palmas?

Flamencas y movimiento explosivo. También hice algunos más pequeños como éste para los que van de crucero y quieren un recuerdo.

De verdad que se disfruta de estar allí. Si no has probado el Sur aún, te invito a que disfrutes de su gente y costumbres.

Si te gusta ver procesos de pintura aquí te muestro unas capturas de momentos en la pintura.

A partir de este punto los cambios son menos obvios y son los detalles los que marcan la diferencia y a mí, que me encanta ver la pincelada en los cuadros cuando voy a los museos, también me gusta enseñar las mías con humildad y ganas de aprender.

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